Musculares | Lesiones deportivas
kinesioterapia: usos, ventajas y técnicas
La kinesioterapia es una de las herramientas más utilizadas dentro de la fisioterapia moderna. Su objetivo principal es tratar y prevenir lesiones a través del movimiento, favoreciendo la recuperación funcional y evitando limitaciones a largo plazo.
Conocer en qué consiste, sus beneficios y las distintas técnicas que existen resulta clave para aplicarla de manera adecuada, tanto en procesos de rehabilitación como en la mejora del bienestar general.
En este artículo descubrirás qué es la kinesioterapia, sus usos más comunes, las ventajas que ofrece y cómo se clasifica según su aplicación.
¿Cómo funciona la kinesioterapia?
Seguro que has visto las cintas de kinesioterapia y te has preguntado cómo funcionan, cuál es su cometido. Hablamos de las cintas adhesivas de colores que se aplican directamente sobre la piel y que habrás identificado por la televisión en algunos deportistas de élite o incluso algún compañero de oficina. Lo cierto es que la kinesioterapia está cada vez más extendida entre la población, no solo en el ámbito deportivo sino también en las lesiones del día a día. Pero…
¿Qué es la kinesioterapia?
La kinesioterapia se define como la aplicación terapéutica y práctica de la ciencia sobre el movimiento, la anatomía y la fisiología del cuerpo humano. De una manera más concreta podemos decir que es el conocimiento práctico empleado por fisioterapeutas para aliviar o prevenir los dolores musculares o mejorar una lesión sin impedir el movimiento.
Dado que su objetivo es la recuperación y prevención de molestias y lesiones evitando la restricción del movimiento, esta terapia se utiliza frecuentemente como complemento al entrenamiento físico y a la práctica deportiva. De esta manera se fortalece la musculatura debilitada para lograr una mejor forma física sin seguir dañando la zona y sin interrumpir la rutina deportiva.
No obstante, cada vez más se utiliza para tratar dolencias musculares y estrés del ámbito diario e incluso se llega a utilizar para otro tipo de enfermedades como rigidez articular o enfermedades respiratorias y pulmonares. La kinesioterapia tiene múltiples beneficios: desde promover el equilibrio; mejorar la postura; aumentar la coordinación motora, la flexibilidad y la movilidad; y fortalecer los músculos.
¿Para qué sirve la kinesioterapia?
La kinesioterapia se aplica en distintos ámbitos, siempre con el objetivo de adaptarse a las necesidades de cada persona. En el deporte, resulta muy útil para optimizar el rendimiento físico y prevenir lesiones recurrentes. En el entorno laboral, ayuda a corregir malas posturas y a reducir el impacto tanto de trabajos que implican esfuerzo físico como de aquellos que requieren pasar largas horas sentado.
También tiene un papel fundamental en la rehabilitación tras cirugías, accidentes o periodos prolongados de inmovilización, ya que permite recuperar la movilidad de forma progresiva y segura. Además, su aplicación se ha extendido a personas con enfermedades crónicas, como trastornos respiratorios o neuromusculares, así como a quienes buscan mejorar su bienestar general mediante el movimiento consciente y controlado.
Gracias a esta versatilidad, la kinesioterapia se adapta tanto a deportistas de alto rendimiento como a personas mayores, sedentarias o con condiciones específicas que requieren un tratamiento personalizado.
¿Qué técnicas utiliza la kinesioterapia?
La kinesioterapia se vale, entre otras técnicas, de la corrección de los movimientos mecánicos para evitar las lesiones y curar las sobrecargas en ciertas zonas. Para ello, según la zona, se pueden emplear cintas kinesiológicas comoDermaPlast® ACTIVE Kinesiology, que fijan la zona sin restringir el movimiento y corrigen movimientos nocivos que favorecen la aparición o el empeoramiento de una lesión. Colocar las cintas kinesio es sencillo, aunque siempre es aconsejable realizar su aplicación bajo la supervisión de un fisioterapeuta especializado.
Kinesioterapia pasiva
Llamamos kinesioterapia pasiva a todas aquellas técnicas en las que el paciente no participa de manera activa en la realización de ningún movimiento en la zona tratada, sino que es un movimiento externo y asistido. Estos pueden producirse sin forzar los recorridos fisiológicos de la articulación sin provocar dolor, tanto por gravedad como asistido por un profesional; o pueden producirse mediante un movimiento forzado que pueda ir más allá del recorrido fisiológico de la articulación, de manera rápida, enérgica e intermitente. Este último caso de ejercicios y estiramiento forzados solo se aplica en dolencias determinadas.
Las técnicas de kinesioterapia pasiva se utilizan para parálisis, contracturas musculares, preparación para otros tipos de tratamientos físicos y cuando existen contraindicaciones para la kinesioterapia activa. También se utiliza este tipo de técnicas en pacientes comatosos.
Kinesioterapia activa
La kinesioterapia activa es aquella serie de técnicas en las que el paciente participa de forma activa o auto refleja el movimiento con sus propias fuerzas. Dentro de este tipo de técnicas entran aquellas que aun realizando el ejercicio el paciente necesite de asistencia manual o mediante mecanismos como poleas, inmersión acuática o cintas; o aquellas donde el fisioterapeuta controla y marca la resistencia al movimiento.
Este tipo está indicado para alteraciones articulares (anquilosis y rigideces), nerviosas (trastornos motores) y musculares (atrofias o retracciones) e incluso procesos del aparato cardiorrespiratorio (EPOC, Infarto agudo del miocardio, etc).
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