Tendinitis | Lesiones deportivas
Cómo curar rápido una tendinitis paso a paso
La tendinitis es una lesión frecuente que provoca dolor, inflamación y limita el movimiento de la zona afectada. Aunque su recuperación suele requerir paciencia, existen medidas y cuidados que pueden acelerar el proceso y aliviar las molestias en menos tiempo.
En este artículo descubrirás qué tratamientos son más efectivos, cómo aplicar frío o calor correctamente, cuáles son las claves de prevención y qué pasos seguir para recuperar la movilidad y evitar recaídas.
Qué es la tendinitis y cómo curarla
Qué es la tendinitis y cómo curarla
La tendinitis es la inflamación de un tendón, que son las estructuras fibrosas que conectan el músculo con el hueso y permiten el movimiento de las articulaciones. Estos tejidos, aunque son muy resistentes, pueden irritarse o lesionarse cuando se someten a esfuerzos repetitivos, sobrecargas o movimientos inadecuados. La tendinitis puede afectar a cualquier tendón del cuerpo, aunque es más habitual en zonas como los hombros, codos, muñecas, rodillas y talones.
En la mayoría de los casos, la tendinitis puede tratarse de manera eficaz con reposo, fisioterapia y medicamentos que ayudan a reducir el dolor y la inflamación. Aun así, no conviene ignorarla, ya que una inflamación prolongada puede debilitar el tendón y aumentar el riesgo de rotura, lo que en ocasiones puede requerir cirugía. Por eso, reconocerla a tiempo y aplicar el tratamiento adecuado es clave para una recuperación completa y evitar complicaciones.
Causas de las tendinitis
La tendinitis suele aparecer como consecuencia de la sobrecarga o el uso excesivo de un tendón, especialmente en actividades que implican movimientos repetitivos o esfuerzos más allá de lo habitual. No obstante, existen diversos factores que pueden favorecer su aparición, y conocerlos es clave para prevenirla y tratarla correctamente:
- Envejecimiento: con el tiempo, los tendones pueden perder flexibilidad y capacidad de regeneración, siendo susceptibles de lesiones que, si no se tratan adecuadamente, pueden cronificarse, siendo más frecuentes los episodios inflamatorios cada vez que se haga un mal esfuerzo.
- Posturas inadecuadas y/o acortamientos musculares: adoptar posiciones incorrectas al entrenar, trabajar o, incluso, dormir ejerce tensión innecesaria en los tendones, aumentando el riesgo de inflamación.
- Movimientos repetitivos: realizar el mismo gesto muchas veces —como escribir en el teclado, lanzar una pelota o levantar peso— provoca microlesiones por sobreuso en el tendón, que no tiene tiempo de recuperarse y se inflama.
- Sobrecarga: cargar más peso del habitual o exigir al músculo y tendón más allá de su capacidad genera pequeñas roturas y una respuesta inflamatoria. Es común en deportistas que aumentan su entrenamiento demasiado rápido.
- Traumatismo directo: un golpe o impacto fuerte sobre la zona del tendón puede desencadenar una inflamación aguda o crónica si no se trata correctamente.
- Falta de estiramiento o calentamiento: empezar una actividad física sin preparar los músculos y tendones con un calentamiento adecuado reduce su elasticidad y los hace más vulnerables a lesiones.
- Uso de calzado inadecuado: llevar zapatos que no ofrecen suficiente soporte, que son demasiado duros o que no amortiguan bien puede alterar la pisada y aumentar la tensión sobre los tendones, especialmente en el tendón de Aquiles o los tendones del pie y la pierna. Esto es común en corredores o personas que pasan muchas horas de pie con calzado inadecuado.
Factores de riesgo de la tendinitis
Como hemos visto en el apartado anterior, existen varias causas que pueden provocar una tendinitis. Sin embargo, además de estos desencadenantes directos, existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar esta lesión. Estos pueden estar relacionados con la ocupación, el estilo de vida, la práctica deportiva o incluso con ciertas condiciones médicas. Identificarlos no solo ayuda a prevenir la tendinitis, sino también a tratarla mejor si llega a producirse.
- Ocupación: es más común en personas cuyos trabajos requieren movimientos repetitivos, posiciones incómodas o esfuerzos físicos constantes, como levantar objetos por encima de la cabeza, cargar peso o usar herramientas manuales.
- Actividades físicas: la práctica de deportes o entrenamientos intensos que implican saltos, giros bruscos o movimientos repetidos sin una preparación adecuada aumenta el riesgo de sobrecargar los tendones.
- Condiciones médicas y medicamentos: enfermedades como la diabetes, la artritis reumatoide o problemas metabólicos debilitan los tendones. Asimismo, ciertos medicamentos (como las fluoroquinolonas, corticosteroides o inhibidores de aromatasa) se han asociado a un mayor riesgo de tendinitis.
- Mala técnica o equipamiento inadecuado: entrenar sin la técnica correcta, con malas posturas o utilizando un equipamiento defectuoso o poco adaptado puede generar una tensión extra en los tendones y favorecer su inflamación.
Síntomas de la tendinitis
La tendinitis suele aparecer de forma progresiva, comenzando con molestias leves que pueden intensificarse si no se trata a tiempo. Reconocer los síntomas tempranos es fundamental para evitar que la lesión empeore y limitar el daño en el tendón.
- Dolor al mover el tendón: dolor agudo o punzante que se presenta al mover el tendón afectado, aumentando con la actividad física y disminuyendo con el reposo.
- Sensibilidad al tacto: la piel alrededor del tendón puede volverse más sensible y dolorida al presionarla.
- Rigidez muscular: dificulta la movilidad y genera molestias al intentar realizar ciertos movimientos.
- Hinchazón en la zona afectada: inflamación visible que, en algunos casos, puede ir acompañada de enrojecimiento y sensación de calor local.
- Enrojecimiento y calor: la piel sobre el tendón inflamado puede volverse roja y sentirse caliente al tacto.
- Sonidos de click o chasquidos: se producen cuando el tendón inflamado roza o se mueve de forma anómala sobre la articulación o estructuras óseas cercanas.
- Debilidad: la inflamación y el daño en el tendón pueden reducir la fuerza muscular en la zona, dificultando tareas cotidianas.
- Sensación de calor interno o quemazón: algunas personas perciben ardor o calor interno en el tendón, incluso sin signos visibles en la piel.
- Limitación funcional progresiva: si la tendinitis persiste o no se trata, la persona puede notar dificultad creciente para realizar ciertas actividades, debido a la combinación de dolor, pérdida de rango de movimiento y debilidad
Tratamientos para curar rápido la tendinitis
La tendinitis puede aparecer en distintas zonas del cuerpo y no siempre evoluciona de la misma manera. El tratamiento más adecuado dependerá de la localización del tendón afectado, la intensidad de la inflamación y el tiempo que lleve presente la lesión.
En la mayoría de los casos, un abordaje temprano permite aliviar el dolor, reducir la inflamación y recuperar la movilidad en menos tiempo. A continuación, repasamos los tratamientos más efectivos para curar rápido las tendinitis más frecuentes y favorecer una recuperación segura.
Tendinitis rotuliana o tendinitis de rodilla
¿Sabías que a esta dolencia se le conoce como rodilla de saltador? Esto se debe a que es una lesión que suele producirse durante el salto, como en el baloncesto, el balonmano o el voleibol; aunque también es muy frecuente en ciclistas y en el día a día. Esta tendinopatía es la lesión del tendón rotuliano, cuya misión es enlazar la tibia con la rótula. Caminar, correr, saltar, subir y bajar escaleras o pedalear son algunas de las funciones que nos permite realizar este tendón, por lo que su lesión puede ser bastante inhabilitante.
Cómo curar la tendinitis de rodilla
Tratar la tendinitis rotuliana debe adaptarse a cada paciente en función del tiempo de dolencia y el grado de la misma. La recuperación se basa en tres puntos: el tratamiento farmacológico, para reducir y calmar la inflamación y el dolor; aplicación de frío, hielo o geles de frío; y la fisioterapia. Dentro de este último apartado destaca la aplicación de las cintas kinesio en la zona de la rodilla.
Codo de tenista o tendinitis en el codo
Aunque sea más conocida como el codo de tenista, muy común en los deportes de raqueta, esta dolencia se denomina epicondilitis lateral. La lesión suele deberse al uso excesivo de un músculo específico del antebrazo, de ahí que sea tan común entre tenistas. Aunque no solo es frecuente en tenistas, puede darse por el desgaste de la edad o, incluso, en trabajos mecánicos y repetitivos como, por ejemplo, les ocurre a los profesionales de la pintura, carpintería o fontanería.
Cómo curar la tendinitis en el codo
Como cualquier tipo de tendinitis, recomendamos encarecidamente la consulta en el médico. No obstante, puedes poner de tu parte intentando reducir las actividades causantes, disminuir la inflamación y realizar sesiones de fisioterapia. En ella encontramos la cinta kinesio para el codo como uno de los mejores métodos de recuperación.
Dependiendo del grado de la lesión y el tiempo pasado, el médico especialista puede proponer infiltraciones de esteroides, plasma rico en plaquetas o realizar una artroscopia de codo.
Tendinitis en el hombro: supraespinosa y subescapular
Para diferenciar a grandes rasgos los dos tipos de tendinitis en el hombro, la tendinitis subescapular es una lesión aguda que impide y disminuye los movimientos de rotación del brazo y la tendinitis del supraespinoso es aquella provocada por la elevación del hombro y que impide, por ejemplo, subir los brazos por encima del hombro.
En ambos casos se da por movimientos repetidos y son tendinitis que se dan tanto por la práctica deportiva como por la elevación o rotación de los brazos en trabajo de oficina.
Cómo curar la tendinitis en el hombro
En ambos casos se recomienda reposo durante los primeros días y antiinflamatorios. Como complemento a esta recuperación, recomendamos aplicar cintas kinesio en el hombro que servirán tras los primeros días. Una vez haya pasado el dolor, realizar ejercicios de rehabilitación para recuperar la movilidad sin dolor.
Tendinitis en la muñeca
La muñeca es una de las partes más sensibles del cuerpo humano. La tendinitis en esta parte del cuerpo es considerada una patología crónica y degenerativa, ya que los síntomas no se presentan hasta que ha transcurrido un período de tiempo largo. Suele ser más frecuente en la mano derecha, dado que es la mano hábil de la mayoría de la población. Deben tener especial cuidado con esta lesión los músicos y todos aquellos que trabajen con un teclado diariamente de forma intensa.
Cómo curar la tendinitis en la muñeca
Aplicar frío e inmovilizar la zona ante el primer síntoma de dolor es fundamental, pero, sobre todo, acudir al médico para que te recomiende cómo proceder en tu caso. Se aconseja reposo absoluto de la zona durante varios días, aplicar frío, tener la zona en alto y dejar de realizar aquellas actividades que puedan causar dolor en la muñeca. Dependiendo del caso, para la recuperación es necesario aplicar cintas kinesio en la muñeca, que permitirán seguir realizando las actividades diarias una vez pasado el dolor intenso.
Tendinitis Aquílea o tendinitis de talón
Cuando el talón se inflama aparece la tendinitis aquílea, esto se da muy probablemente por sobrecarga del tendón de Aquiles. Normalmente, ocurre cuando hay un incremento repentino en la intensidad de una actividad física, cuando los músculos de la pantorrilla no están estirados, al correr en asfalto u otras superficies duras, cuando no se usa el calzado adecuado o cuando se voltea el pie hacia fuera o dentro.
Cómo curar la tendinitis de talón
Ante el primer síntoma, consulta con tu médico de cabecera o fisioterapeuta. Por tu parte, necesitarás seguir unos pasos para aliviar los síntomas y ayudar a que la lesión sane. Deberás aplicar frío sobre la zona, ya sea hielo envuelto en un trapo o gel de frío, durante 15 minutos 2 o 3 veces al día. Si el médico lo aconseja, durante la recuperación será aconsejable aplicar cintas kinesio en el talón de Aquiles para permitir la movilidad y mejorar la recuperación.
¿Qué es mejor para la tendinitis, frío o calor?
En las primeras 48 horas tras la aparición de una tendinitis, lo más recomendable es aplicar frío local. El hielo ayuda a reducir la inflamación, aliviar el dolor y controlar la hinchazón en la zona afectada. Es importante no colocarlo directamente sobre la piel, ya que puede provocar quemaduras; lo ideal es envolverlo en una tela fina o utilizar bolsas de gel frío durante intervalos de 15 a 20 minutos.
Pasados los primeros días, el calor puede ser de gran ayuda para favorecer la recuperación. Aplicar compresas o almohadillas térmicas mejora la circulación sanguínea, relaja la musculatura y contribuye a que el tendón recupere su elasticidad. De esta forma, frío y calor cumplen funciones complementarias en distintas fases de la lesión.
10 claves para prevenir la tendinitis
La prevención es la mejor estrategia para mantener los tendones y articulaciones en buen estado y evitar lesiones que pueden afectar a la actividad diaria o deportiva. Con pequeños cambios en los hábitos y prestando atención a las señales del cuerpo, es posible reducir notablemente el riesgo de sufrir tendinitis.
Estas son las 10 claves más importantes para prevenirla:
- Calentar antes de cualquier actividad física: prepara los músculos y tendones, haciéndolos más elásticos y resistentes al esfuerzo.
- Estirar después del ejercicio: ayuda a relajar y alargar los tendones, favoreciendo su recuperación.
- Aumentar la intensidad progresivamente: evita sobrecargar los tendones con cambios bruscos o esfuerzos repentinos.
- Fortalecer la musculatura: unos músculos más fuertes protegen mejor los tendones de cargas excesivas.
- Respetar los tiempos de descanso: el descanso permite que los tejidos se reparen y previene lesiones por sobreuso.
- Cuidar la postura y la técnica: una mala ejecución de movimientos o malas posturas aumentan la tensión sobre los tendones.
- Utilizar el equipo adecuado: calzado, herramientas o material deportivo correctos ayudan a minimizar riesgos.
- Evitar movimientos repetitivos excesivos: si son inevitables, conviene hacer pausas frecuentes y variar la posición.
- Mantener un peso saludable: reduce la presión sobre las articulaciones y tendones, especialmente en las piernas.
- Escuchar las señales del cuerpo: ante dolor o molestias persistentes, conviene descansar y consultar con un especialista.
Si practicas un deporte en el que haya propensión a este tipo de lesiones es necesario prepararte. Ten en cuenta el protocolo pre y post entreno para la tendinitis. Recuerda que, según el caso, puedes utilizar cintas kinesiológicas como DermaPlast® ACTIVE Kinesiology Tape, ¡es muy fácil aprender a colocar las cintas kinesio