Tensión arterial
Guía sobre arritmias cardíacas: qué son, causas y tratamiento
Las arritmias cardíacas son alteraciones del ritmo normal del corazón que pueden aparecer de forma puntual o repetida, y con distinta intensidad. En muchos casos no son graves, pero pueden estar relacionadas con cambios en la tensión arterial, tanto en situaciones de hipertensión como de tensión baja. Por eso, es importante prestar atención a su aparición, ya que en algunos casos pueden indicar desequilibrios cardiovasculares que requieren valoración médica.
Arritmias : Causas y tratamientos
¿Qué son las arritmias cardíacas?
Una arritmia cardíaca es un latido irregular del corazón. Se produce cuando los impulsos eléctricos que coordinan los latidos del corazón no funcionan correctamente.
El ritmo cardíaco se divide en dos fases: la diástole, cuando el músculo se relaja y se llena la cavidad de sangre, y la sístole, cuando el músculo se contrae y expulsa la sangre. Este proceso se produce de manera rítmica gracias a un sistema eléctrico. Cuando este sistema se altera por diversos motivos, es cuando aparecen las arritmias.
Añadir de forma natural que, muchas veces, la detección de estas alteraciones requiere un control regular de la frecuencia cardíaca y la tensión arterial, algo que puede realizarse en casa con dispositivos de medición como los tensiómetros automáticos Veroval.
¿Cuánto dura una arritmia?
La duración de una arritmia puede variar según el tipo de alteración del ritmo cardíaco. En algunos casos dura solo unos segundos o minutos, mientras que en otros puede prolongarse durante horas e incluso días.
También puede aparecer de forma puntual o repetirse con cierta frecuencia. Por eso, si notas palpitaciones, latidos irregulares o una sensación extraña en el pecho, es recomendable consultar con un profesional sanitario para valorar la causa y descartar posibles problemas cardiovasculares.
Tipos de arritmias
Las arritmias cardíacas se pueden agrupar según la velocidad de la frecuencia cardíaca, es decir, si el corazón late más rápido, más lento o de forma irregular respecto a su ritmo habitual. Esta clasificación ayuda a identificar el tipo de alteración y a valorar si requiere seguimiento médico.
Podemos diferenciar, principalmente, entre tres tipos de arritmia:
Taquicardia: latidos cardíacos rápidos
La taquicardia hace referencia a un ritmo cardíaco acelerado, generalmente de más de 100 latidos por minuto. El corazón de los adultos en reposo suele latir entre 60 y 100 veces por minuto. Para saber las pulsaciones por minuto del corazón, será necesario recurrir a un monitor portátil del ritmo cardíaco (ECG), como Veroval® ECG.
Pero, una frecuencia cardíaca rápida no siempre es un problema de salud. Por ejemplo, una frecuencia cardíaca acelerada también se produce al hacer ejercicio o cuando se padece estrés.
Existen distintos tipos de taquicardia, según la zona del corazón donde se origina la alteración del ritmo y la forma en que se manifiesta. Entre las más frecuentes se encuentran:
- Fibrilación auricular: es una arritmia en la que las aurículas, las cavidades superiores del corazón, laten de forma rápida y desorganizada. Esto puede hacer que el pulso sea irregular y, en algunos casos, aumentar el riesgo de formación de coágulos si no se controla adecuadamente.
- Aleteo auricular: se produce cuando las aurículas laten de forma muy rápida, pero con un patrón más regular que en la fibrilación auricular. Puede provocar palpitaciones, sensación de cansancio, falta de aire o molestias en el pecho.
- Taquicardia supraventricular: es una taquicardia que se origina por encima de los ventrículos. Suele aparecer de forma repentina y puede causar episodios de palpitaciones rápidas, que duran desde unos minutos hasta varias horas.
- Fibrilación ventricular: es una arritmia grave en la que los ventrículos laten de manera rápida y descoordinada, impidiendo que el corazón bombee sangre de forma eficaz. Requiere atención médica urgente.
- Taquicardia ventricular: se origina en los ventrículos, las cavidades inferiores del corazón. Puede ser breve o prolongada, y en algunos casos puede comprometer la capacidad del corazón para bombear sangre correctamente, por lo que debe ser valorada por un especialista.
- Es posible que la taquicardia no conlleve complicaciones. Sin embargo, un ritmo cardíaco acelerado de forma constante o permanente en el tiempo, produce que el corazón no puede bombear sangre con oxígeno a todo el cuerpo de manera eficiente. Por eso, es necesario consultarlo siempre con un médico, ya que existen tipos de taquicardia que pueden provocar problemas de salud graves, como insuficiencia cardíaca, problemas cardiovasculares o muerte cardíaca repentina.
Bradicardia: latidos cardíacos lentos
La bradicardia es una frecuencia cardíaca más lenta de lo normal, a menos de 60 veces por minuto. El corazón de los adultos en reposo suele latir entre 60 y 100 veces por minuto.
Al igual que sucede con la taquicardia, un ritmo cardíaco bajo no siempre es preocupante. Por ejemplo, adultos jóvenes y deportistas pueden tener una frecuencia cardíaca de menos de 60 latidos por minutos en reposo o durante el sueño. De todas formas, si esta frecuencia se mantiene de forma general, es necesario acudir a un especialista, ya que el corazón no puede bombear suficiente sangre rica en oxígeno al cuerpo.
Existen distintos tipos de bradicardia, según el origen de la alteración y la forma en que afecta a las señales eléctricas del corazón. Entre las más habituales se encuentran:
- Síndrome del seno enfermo: ocurre cuando el “marcapasos natural” del corazón no funciona bien, lo que puede provocar latidos demasiado lentos, pausas o cambios entre ritmos lentos y rápidos.
- Bloqueo de la conducción: se produce cuando las señales eléctricas del corazón se retrasan o no se transmiten correctamente, haciendo que el ritmo cardíaco sea más lento de lo normal.
Latidos cardíacos prematuros
Otro tipo de arritmias son los latidos cardíacos prematuros. Es decir, latidos adicionales. Ocurren cuando el corazón late antes de lo que debería, interrumpiendo así el ritmo cardíaco regular. Si no se padece de problemas cardíacos, estos latidos no son preocupantes. La mayoría de personas lo experimentan en alguna ocasión, por ejemplo, por un consumo elevado de cafeína, de alcohol o por estrés. Pero sería recomendable acudir al médico para que diagnostique cuál es la causa de esta afección.
Aunque suelen ser benignos, en algunos casos los latidos prematuros pueden desencadenar una arritmia más duradera, sobre todo en personas con enfermedades cardíacas previas. Además, cuando los latidos ventriculares prematuros son muy frecuentes, pueden llegar a debilitar el corazón con el tiempo.
También pueden aparecer en reposo, no solo durante situaciones de estrés, ejercicio o consumo de estimulantes. Por eso, si se repiten con frecuencia o se acompañan de otros síntomas, es recomendable consultarlo con un especialista
Causas de las arritmias
Las causas de las arritmias pueden ser muy diversas. Pueden estar relacionadas con alteraciones estructurales del corazón, enfermedades subyacentes o factores externos que afectan a su actividad eléctrica.
En muchos casos, no existe un único desencadenante, sino una combinación de elementos que favorecen la aparición de un ritmo cardíaco irregular. Algunos de los factores principales son los siguientes:
- Ataque cardíaco
- Ataque cardíaco pasado que pueda haber dañado el miocardio
- Arterias obstruidas en el corazón
- Insuficiencia cardíaca o agrandamiento del corazón
- Enfermedad cardíaca congénita (que esté presente al nacer)
- Presión arterial alta
- Diabetes
- Hipertiroidismo
- Hipotiroidismo
- Apnea del sueño
- Ciertos medicamentos, como los del resfriado o alergia
- Consumo de drogas
- Fumar
- Estrés o ansiedad
Factores de riesgo de las arritmias
Los factores de riesgo de las arritmias pueden agruparse en distintas categorías según su origen. Algunos están relacionados con enfermedades cardíacas, otros con alteraciones metabólicas u hormonales, y otros con hábitos de vida o factores externos que pueden influir en la actividad eléctrica del corazón.
Factores cardíacos
Incluyen enfermedades o alteraciones que afectan directamente al corazón, como la hipertensión arterial, la enfermedad coronaria, las valvulopatías, la insuficiencia cardíaca o haber sufrido un infarto. Estas condiciones pueden alterar el funcionamiento normal del sistema eléctrico cardíaco y favorecer la aparición de arritmias.
Factores metabólicos y hormonales
Algunas alteraciones del organismo también pueden aumentar el riesgo de arritmias. Es el caso de los desequilibrios de electrolitos, los problemas de tiroides, la diabetes o los cambios hormonales. Estos factores pueden modificar la forma en que el corazón genera y transmite sus impulsos eléctricos.
Factores externos y hábitos de vida
El consumo excesivo de cafeína o alcohol, el tabaco, el estrés, la falta de sueño, algunos medicamentos o el uso de sustancias estimulantes también pueden favorecer la aparición de arritmias. En algunos casos, mejorar estos hábitos puede ayudar a reducir la frecuencia de los episodios.
Síntomas de las arritmias
Es posible que las arritmias no provoquen ningún síntoma y que se detecten únicamente mediante la auscultación cardíaca de un médico. Pero si presentan síntomas, estos son los más comunes:
- Latidos cardíacos acelerados en el caso de la taquicardia
- Latidos cardíacos lentos en el caso de la bradicardia
- Aleteo en el pecho
- Dolor en el pecho
- Falta de aliento
- Fatiga
- Mareos
- Desmayo
Tratamientos de las arritmias
El tratamiento de las arritmias dependerá de la causa que las origine, así como del tipo de arritmia de la que se trate. En función de la gravedad, el médico decidirá si es necesario prescribir algún tratamiento o no. Algunos de estos tratamientos pueden incluir fármacos o incluso cirugía.
Medicamentos
Los medicamentos dependerán del tipo de latido irregular y de las posibles complicaciones asociadas. En algunos casos, se pueden recetar fármacos para controlar la frecuencia cardíaca, regular el ritmo del corazón o reducir el riesgo de complicaciones.
Por ejemplo, en personas con fibrilación auricular, el médico puede indicar anticoagulantes para ayudar a prevenir la formación de coágulos sanguíneos y reducir el riesgo de ictus.
Terapias
Algunas arritmias pueden tratarse mediante terapias dirigidas a recuperar un ritmo cardíaco normal. Entre ellas se encuentran las maniobras vagales, que son técnicas sencillas que pueden ayudar a ralentizar ciertos tipos de taquicardia, siempre bajo indicación médica.
Otra opción es la cardioversión, un procedimiento que utiliza medicación o impulsos eléctricos controlados para restablecer el ritmo normal del corazón en determinados tipos de arritmia.
Cirugías y otros procedimientos
Cuando los medicamentos o las terapias no son suficientes, pueden valorarse otros procedimientos para controlar la arritmia o prevenir complicaciones:
- Marcapasos: dispositivo que se implanta bajo la piel para ayudar al corazón a mantener un ritmo adecuado, especialmente en casos de bradicardia o bloqueos de la conducción.
- Ablación con catéter: procedimiento que permite localizar y tratar pequeñas zonas del tejido cardíaco que generan señales eléctricas anómalas.
- Desfibrilador automático implantable: dispositivo que detecta ritmos cardíacos peligrosos y administra una descarga eléctrica si es necesario para restablecer el ritmo.
- Cirugía cardíaca: en casos concretos, puede indicarse una intervención para tratar problemas estructurales del corazón que estén favoreciendo la arritmia.