Esguinces | Lesiones deportivas
Tipos de esguince: causas, síntomas y cómo prevenirlos
El esguince es una de las lesiones más comunes que podemos sufrir en el día a día, tanto en actividades deportivas como en movimientos cotidianos. Aunque su tratamiento no suele ser complejo, si no se cura de manera adecuada puede acarrear complicaciones a largo plazo que afecten a la movilidad de la articulación.
Por eso, es fundamental identificar qué tipo de esguince se tiene, ya que conocer sus características permite aplicar el tratamiento adecuado y garantizar una recuperación segura.
En este artículo encontrarás información clara sobre qué es un esguince, sus síntomas, los tipos más frecuentes y las claves para prevenirlos.
Tipos de esguince | Características, grados y síntomas
¿Qué es un esguince?
Un esguince es una lesión que afecta a los ligamentos, los tejidos fibrosos y resistentes que conectan los huesos entre sí y proporcionan estabilidad a las articulaciones. Estos ligamentos están formados principalmente por fibras de colágeno y tienen la función de reforzar el sistema musculoesquelético, evitando movimientos excesivos que podrían dañar las articulaciones.
A este tipo de lesión también se la conoce como distensión ligamentosa o torcedura, y ocurre cuando los ligamentos sufren un estiramiento brusco, una torsión excesiva o incluso una rasgadura parcial o completa. Estas situaciones suelen producirse durante caídas, golpes directos o movimientos forzados que superan la capacidad natural del ligamento.
Diferencia entre esguince y distensión
Es habitual confundir un esguince con una distensión, ya que ambas lesiones generan dolor e inflamación. Sin embargo, son diferentes: la distensión afecta directamente al músculo (también conocida como tirón muscular), mientras que el esguince compromete a los ligamentos de la articulación.
Ante la duda, lo recomendable es acudir a un especialista para determinar con precisión de qué tipo de lesión se trata y su grado de gravedad. Un diagnóstico adecuado es clave para aplicar el tratamiento correcto y prevenir complicaciones futuras..
Síntomas del esguince
Los síntomas de un esguince varían en función de la gravedad de la lesión, pero existen señales comunes que permiten identificarlo desde el primer momento. Prestar atención a estas molestias ayuda a buscar tratamiento temprano y evitar un empeoramiento de la lesión.
Entre los síntomas más frecuentes encontramos:
- Dolor en la articulación afectada, que puede aumentar al moverla o al ejercer presión.
- Hinchazón, consecuencia de la inflamación del ligamento dañado.
- Hematomas o cambios de color en la piel alrededor de la zona lesionada.
- Capacidad limitada de movimiento, con dificultad para usar la articulación normalmente.
- Sensación o sonido de “pop” en el momento exacto de la lesión, asociado a la ruptura de fibras del ligamento.
Tipos de esguince más comunes
Los esguinces son muy frecuentes en la población, especialmente en deportistas y personas con trabajos que exigen esfuerzos físicos repetitivos. Si bien pueden afectar a cualquier articulación, existen algunas zonas del cuerpo donde se producen con mayor regularidad. A continuación, los más comunes:
- Esguince de rodilla: es uno de los tipos de lesiones más frecuentes en toda la práctica deportiva general. Ocurre cuando se produce un estiramiento doloroso o desgarro en uno o más de los ligamentos que sostienen a la rodilla en su posición habitual. Puede surgir a partir de un movimiento brusco y violento (como un giro rápido) o un golpe directo en cualquier punto de la articulación.
- Esguince de muñeca: este tipo de esguince ocurre cuando la muñeca se tuerce o se dobla con fuerza. En muchos casos, tiene lugar cuando se produce una caída sobre la mano extendida (al intentar apoyarse sobre el suelo para minimizar el impacto).
- Esguince de tobillo: esta variante también es extremadamente común, sobre todo en los deportistas de fútbol, baloncesto y otros deportes que impliquen el movimiento brusco de las extremidades inferiores. Las caídas, el mal posicionamiento del pie al torcerse/girarse, el hacer ejercicio sobre superficies irregulares y el ser pisado en movimiento durante la actividad deportiva son algunas de las principales causas del esguince de tobillo.
- Esguince de pulgar: hace referencia a las roturas de los ligamentos que unen la mano con el dedo pulgar. Son muy usuales en deportes como el baloncesto, en los cuales se generan golpes directos en los dedos de la mano para agarrar la pelota. También suceden con asiduidad en prácticas como el esquí, en las que es posible que el dedo pulgar se quede atorado en el bastón antes de un impacto.
Tipos de esguince según su gravedad
Los esguinces se clasifican según su gravedad en función del grado de daño que presenten los ligamentos. Esta clasificación permite diferenciar desde un simple estiramiento hasta una rotura completa, lo que determina la intensidad de los síntomas y el tiempo de recuperación necesario.
A continuación, te explicamos los tres grados de esguince y cómo reconocerlos:
- Esguince de primer grado: aparece cuando existe un sobre estiramiento del ligamento, que puede sufrir roturas microscópicas o micro-roturas.
En la mayoría de los casos se puede tratar en casa con reposo y aplicación de frío en la zona afectada, con productos como la bolsa de frío y calor DermaPlast® ACTIVE, así como seguir realizando con normalidad movimientos de bajo impacto, ya que tanto el dolor como la inflamación es leve.
- Esguince de segundo grado: consiste en una rotura parcial de los tejidos del ligamento afectado, por lo que la articulación no permite realizar movimientos con normalidad a causa de la inflamación y el dolor intenso.
Para tratar este tipo de esguince, también se recomienda el reposo y la aplicación de productos con efecto frío, aunque es posible que también se necesite inmovilizar la zona afectada con férula o vendaje, por ejemplo con Active Sport Tape de DermaPlast® ACTIVE.
- Esguince de tercer grado: es el más grave dentro de la escala de esta lesión, por lo que en estos casos el dolor y la inflamación son agudos y el movimiento de la zona es limitado o prácticamente nulo.
Al ser una lesión grave, es posible que además de aplicar frío e inmovilizar la zona afectada, sea necesario un procedimiento quirúrgico o cirugía.
Cómo prevenir un esguince
Para prevenir un esguince es importante estar preparados físicamente antes de realizar un ejercicio o deporte al que no estamos acostumbrados. Además, hay que contar con el equipamiento adecuado para esa práctica, así como tener cuidado con la superficie en la que vayamos a realizarla, que no esté mojada o desnivelada para evitar tropiezos y resbalones.
Así que, para prevenir lesiones o recuperar la condición física después de un esguince, te recomendamos los siguientes consejos:
- Estirar antes de realizar ejercicio.
- Mantener un peso saludable para disminuir el desgaste de las articulaciones.
- Utilizar la talla correcta de calzado.
- Evitar correr por superficies dañadas o húmedas.
Si realizas ejercicios de alto impacto, vendar las articulaciones con Active Sport Tape de DermaPlast® ACTIVE, que fija y estabiliza. También puedes realizar un vendaje neuromuscular con las cintas kinesiológicas Dermaplast ACTIVE.
Si quieres saber más acerca de este tema, te invitamos a leer nuestro artículo específico sobre prevención de un esguince, donde encontrarás consejos más detallados y estrategias útiles para proteger tus articulaciones en el día a día.
Como ves, la gestión de un esguince no es complicada pero sí delicada. Por eso, tanto si no lo has sufrido, como si te estás recuperando de uno, tener paciencia para una buena recuperación y ser precavido es clave. Si tienes dudas en alguna parte del proceso de recuperación del esguince, te recomendamos acudir a un especialista deportivo.