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Primeros Auxilios en caso de desmayo, lipotimia o desvanecimiento

Vivir un caso de desvanecimiento de un niño genera nerviosismo y angustia en quien lo presencia.

En la mayoría de los casos, las lipotimias se deben a una bajada transitoria de la tensión arterial que no está producida por ninguna enfermedad del corazón. Los desencadenantes de un desmayo son diversos: la visión de sangre, sentir dolor propio o presenciar el ajeno, estar en ayunas, permanecer durante mucho tiempo de pie o en lugares muy concurridos y con mucho calor en el ambiente, los cambios de postura bruscos sobre todo al levantarse de la cama o del sofá, etc.

Aunque se pueden dar en niños pequeños, los síncopes o desmayos son más propios en la adolescencia, sobre todo en chicas.

Conocer las pautas de Primeros Auxilios para atender en caso de desvanecimiento nos ayudará a controlar la situación.

¿Se pueden prevenir los desvanecimientos?

Es difícil anticiparnos a un caso de desmayo, pero sí existen algunos síntomas asociados como:

  • Sensación previa de mareo.
  • Palidez y sudoración fría.
  • Debilidad muscular.
  • Visión borrosa y/o pitidos en los oídos.
  • En algunos casos, náuseas y/o vómitos.

Si prevés un caso de síncope, evita situaciones de riesgo y ayuda a que el niño o adolescente beba agua, se refresque si está en un espacio con mucho calor y se siente.

¿Cómo actuar si el menor se ha desmayado?

  • Si está consciente, ayúdale a sentarse y a que coloque la cabeza entre las rodillas.
  • Si está inconsciente, túmbale boca arriba con las piernas en alto y ponle la cabeza de lado para que respire mejor.
  • Mantén el espacio ventilado y desabrocha la ropa para que no le apriete.
  • Comprueba que recupera rápidamente la consciencia. Esto debería darse en menos de 1 minuto.
  • Ayuda a que se siente muy poco a poco.
  • No le ofrezcas comida o bebida hasta que haya recuperado la conciencia.

Los desmayos mejoran de forma natural con el paso de las horas. No obstante, acude a Urgencias o al pediatra si el menor manifiesta dolor en el pecho o palpitaciones, si se ha dado un golpe fuerte en la cabeza, ha presentado convulsiones, ha perdido la consciencia mientras realizaba ejercicio físico, si el desvanecimiento ha durado más de 1 minuto, tiene dificultad para respirar o no se recupera rápidamente.