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Cómo tratar úlceras vasculares

El aumento de la esperanza de vida trae consigo un incremento de las enfermedades crónicas, y entre este tipo de patologías están las heridas crónicas. Son las que pese a haber recibido tratamiento adecuado, no presentan señales de cicatrización al cabo del tiempo. Este tipo de heridas suelen presentarse como consecuencia de otras enfermedades o influencias negativas.

Entre las heridas crónicas más frecuentes encontramos las úlceras por presión (o de decúbito), las úlceras vasculares -piernas ulceradas, úlcera varicosa-, y el síndrome del pie diabético. Cuanto antes se diagnostique una herida crónica, mayores serán las probabilidades de curación.

Las úlceras vasculares son lesiones crónicas y con recidiva que tienden a localizarse en las extremidades inferiores. Se producen por un trastorno circulatorio que genera un déficit del aporte sanguíneo del sistema arterial, o bien una disminución del retorno venoso. Suponen un grave problema de salud que altera la calidad de vida de las personas que las sufren, ya que necesitan cuidados muy prolongados, y no tienen un tratamiento único.

El tratamiento de la ulceración varicosa requiere terapia de compresión y movilización de la zona afectada. En este punto, es imprescindible la educación y capacitación del paciente para que estos tratamientos funcionen, de ahí que, además de entender la importancia de aplicar compresión, los pacientes deban acostumbrarse a mover frecuentemente las piernas.

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