Sexo e incontinencia urinaria: cómo disfrutar de una vida sexual plena


 


La mayoría de las personas probablemente estén familiarizadas con esto: tienes miedo de una determinada situación e imaginas en tu cabeza todos los escenarios terribles que podrían suceder. Lo que a menudo olvidamos en estos momentos es que los peores escenarios tienen lugar exclusivamente en nuestra cabeza, ¡y nunca en la realidad! Hablemos de la incontinencia urinaria y del sexo, porque ¿qué puede pasar?


El sexo no es un tema seco, en ningún sentido. Siempre hay fluidos corporales presentes durante el acto: las secreciones femeninas y los espermatozoides masculinos hacen que apenas se noten unas gotas de orina. Por lo tanto, no hay ninguna razón para renunciar a una vida sexual satisfactoria a causa de la incontinencia de esfuerzo. Al contrario: el sexo puede incluso aliviar los síntomas de la incontinencia. Además, no estás sola en la situación: la incontinencia coital debida a la incontinencia urinaria puede afectar a cualquiera, incluso a las mujeres más jóvenes.



Hablar con tu pareja es especialmente importante y os ayudará a ambos a reducir los miedos y a no caer en tácticas de evasión. No tires la toalla por vergüenza, habla de tus sentimientos y dale a la otra persona la oportunidad de apoyarte. También puedes consultar con tu médico, él te ayudará a clasificar la gravedad de los síntomas y encontrar una solución, como por ejemplo la terapia individual. Pero, sobre todo, lo importante es ¡actuar! Puedes hacer mucho para mejorar activamente tu vida sexual.


Incontinencia de esfuerzo: un problema (predominantemente) femenino


 


El hecho de que haya más mujeres que hombres afectados por la incontinencia de esfuerzo se debe a la anatomía femenina: el recto con el ano, el útero con la vagina y la vejiga urinaria con la uretra se encuentran cerca uno del otro en la llamada pelvis pequeña. La parte inferior de la pared anterior del útero se fusiona con la pared posterior de la vejiga. La pelvis está cerrada por una placa muscular que tiene aberturas para el ano, la vagina y la uretra. Esta placa muscular es el llamado suelo pélvico, y es precisamente este suelo pélvico el que ahora juega un papel decisivo en el desarrollo de la incontinencia urinaria.


 


En un estado saludable, el suelo pélvico está lo suficientemente tenso como para sostener los órganos abdominales inferiores y mantenerlos en su posición anatómica correcta. Sin embargo, si los músculos del suelo pélvico se aflojan, ya no puede cumplir su función de apoyo. Los órganos abdominales inferiores se vuelven más profundos. Como resultado, la capacidad de cierre del sistema de esfínteres de la uretra se ve afectada. Las pérdidas involuntarias de orina se producen durante un movimiento o esfuerzo físico intenso, por ejemplo, al toser, saltar o reír, o durante las relaciones sexuales.


Suelo pélvico: el movimiento marca la diferencia


 


La mejor manera de contrarrestar eficazmente la pérdida incontrolada de orina durante las relaciones sexuales es a través del entrenamiento. Muchos deportes, como el pilates, el ciclismo o la equitación, entrenan el suelo pélvico de forma totalmente natural. Pero los ejercicios especiales del suelo pélvico también pueden ayudar a fortalecerlo. La falta de ejercicio, en cambio, es fatal: como resultado, los músculos se aflojan y ya no pueden cumplir sus tareas.


 


Entre las causas del debilitamiento del suelo pélvico se encuentran: el estilo de vida sedentario, los cambios hormonales durante la menopausia, el arrastre de cargas pesadas, el embarazo y el parto, pero también la falta de actividad sexual. Entre otras cosas, la debilidad de los músculos del suelo pélvico afecta seriamente a la duración e intensidad de los orgasmos.


 

Consejos y trucos en las relaciones sexuales con tu pareja


Además del entrenamiento del suelo pélvico, que se recomienda a largo plazo, también hay algunas medidas a corto plazo que puedes poner en práctica:


 

  • Evita las bebidas diuréticas como el té verde o negro, el café y el alcohol.

  • Vacía tanto la vejiga como los intestinos antes de mantener relaciones sexuales; esto no sólo "quita la presión" físicamente, sino también psicológicamente.

  • Utiliza una toalla o protector para proteger la cama. La preparación puede ayudarte a despejar tu mente y no tener que pensar en "el problema" todo el tiempo.

  • Busca una posición que ayude a reducir la presión sobre la vejiga. Tanto la posición del perrito como la de la cuchara ejercen poca presión. También se recomienda una posición donde la mujer esté acostada boca arriba sobre una superficie, como por ejemplo una mesa, y con su pareja de pie frente a ella. De lo que se trata es de probar y encontrar la posición que mejor os vaya a ti y a tu pareja.


La indulgencia en lugar de la renuncia está a la orden del día

 

Ya ves: no hay razón para renunciar a una vida sexual activa si sufres incontinencia urinaria o pérdidas de orina leves. La vergüenza os priva a ti y a tu pareja de momentos placenteros; un círculo vicioso, ya que la falta de actividad sexual, como hemos mencionado anteriormente, empeora el problema. Cuanto más a menudo tengamos relaciones sexuales, más fuerte será nuestro suelo pélvico. La calidad aumenta, mientras que los problemas de pérdidas de orina pueden reducirse.


Unas gotas de orina no convertirán una experiencia placentera en un desastre. Disfruta de la vida -y de tu sexualidad- al máximo incluso con incontinencia urinaria. Esto no sólo favorece tu salud física y mental y tu confianza en ti misma, sino que también aporta mucha diversión a tu vida (amorosa).


 

Para más información sobre estilo de vida e incontinencia, puedes seguir leyendo artículos aquí