Prevención de contagios

Cómo afecta el cambio climático a la incidencia de las enfermedades infecciosas



El ser humano forma parte del gran ecosistema planetario. Por eso, cuando el ecosistema se ve alterado, se producen efectos sobre el ser humano, y más en concreto sobre su salud. Uno de los efectos clave sobre la salud del cambio climático está relacionado con el aumento de la incidencia de enfermedades infecciosas.

Activistas climáticos

Enfermedades emergentes y reemergentes


Las enfermedades infecciosas que aumentan su aparición por culpa del cambio climático pueden diferenciarse en dos tipos:



  • Enfermedades emergentes: son aquellas que amplían su territorio de aparición a causa del cambio climático. Por ejemplo, es el caso del virus del Zika, que es transmitido por un mosquito tropical. Este mosquito está distribuyéndose por zonas cada vez más amplias hacia el norte a causa del calentamiento global, llevando así el virus del Zika a lugares donde antes no existía.

  • Enfermedades reemergentes: se trata de enfermedades que habían sido erradicadas en determinadas zonas y que están reapareciendo a causa de cambios en los ecosistemas, o bien por cambios de comportamiento de las personas. Un ejemplo es la malaria, una enfermedad transmitida por un mosquito que había sido eliminada de algunas zonas y está reapareciendo.


La preocupación por estos fenómenos llevó a la definición en 2009 del concepto “One Health” (“Una sola salud”), que sirve para nombrar la idea de que la salud humana, animal y medioambiental están tan interrelacionadas entre sí que no se entienden completamente las unas sin las otras.


 


 


La relación entre cambio climático y enfermedad infecciosa


Pero, ¿Cómo es posible que el cambio climático afecte a la aparición de enfermedades infecciosas? ¿Cómo se relacionan estos dos hechos?


Las enfermedades infecciosas son aquellas causadas por microorganismos o parásitos que se transmiten de persona a persona, o bien de animal a persona a través de fluidos, el agua, los alimentos o un vector (como por ejemplo un mosquito).


 


El cambio climático implica calentamiento global, lo que aumenta la cantidad de territorio con temperaturas tropicales. Además, trae consigo fenómenos meteorológicos más virulentos, imprevisibles y cambiantes. Esto puede provocar aumentos o reducciones de las lluvias, pérdida de depósitos de agua potable y estancamiento de aguas por reducción de su caudal.


 


Como consecuencia de todos estos cambios ocasionados por el clima, tanto los microorganismos patógenos como sus vectores transmisores, se reproducen y transmiten con mayor facilidad, también en lugares donde antes no podían.


 


 


Tipos de infecciones favorecidas por el cambio climático


No todas las infecciones se ven favorecidas por el calentamiento global, depende principalmente de su forma de transmisión. Existen dos principales tipos de transmisión que se ven favorecidas por el cambio climático.


 


 


Enfermedades transmitidas por artrópodos


Las enfermedades transmitidas por mosquitos, garrapatas y otros artrópodos se ven potenciadas por el cambio climático. Esto se debe a que estos artrópodos se reproducen mejor y más rápido con temperaturas más altas. Además, los mosquitos se ven beneficiados por las pequeñas cantidades de agua estancada, mientras que las garrapatas proliferan en las zonas de hierba y matorral bajo que crece en las zonas deforestadas.



A esto hay que sumar que muchas especies de mosquito de zonas tropicales han ido invadiendo zonas más al norte a causa del aumento de la temperatura media y otros factores, como el transporte mundial de especies vegetales foráneas. En España, por ejemplo, en los últimos años se ha instalado el mosquito tigre (Aedes albopictus), originario del sudeste asiático.


 


Algunas de las enfermedades emergentes transmitidas por mosquitos son el zika, la chikungunya, el paludismo o la fiebre del Nilo Occidental. Por otro lado, las garrapatas pueden transmitir Enfermedad de Lyme, la fiebre botonosa mediterránea o la fiebre Q.







Enfermedades transmitidas por el agua y los alimentos


Los microorganismos infecciosos que transmiten por el agua y los alimentos contaminados también proliferan con mayor facilidad a temperaturas más altas. Por eso, enfermedades como el cólera o la hepatitis A son más frecuentes en zonas tropicales. Sin embargo, empiezan a aparecer casos autóctonos en territorios situados más al norte y al sur del trópico.


 


Por estas razones, es cada vez más importante la investigación científica que nos permita desarrollar tratamientos y vacunas para estas enfermedades, así como intensificar las medidas de prevención e higiene.


 


 


Referencias: