Sobre incontinencia | Incontinencia urinaria

Incontinencia en el embarazo y después 

Cuando la nueva vida crece en el curso del embarazo, la presión sobre la vejiga de la futura madre suele crecer también. Muchas mujeres experimentan incontinencia urinaria o una necesidad constante de orinar durante y después del embarazo

Madre embarazando jugando con su hijo en el campo

Causas: ¿Por qué mi bebé presiona la vejiga?

Centrémonos primero en los músculos del suelo pélvico, que sostienen los órganos de la parte inferior del abdomen y, junto con otras bandas musculares, garantizan que la vejiga no pierda orina incluso en situaciones de estrés. Sin embargo, para permitir que el bebé crezca y se prepare para el parto, estos músculos deben ser ahora mucho más elásticos y blandos. Entre otras cosas, la hormona progesterona realiza esta función, por eso durante el embarazo aumenta considerablemente (1).


 Sin embargo, este proceso que facilita el parto provoca una menor sujeción en la vejiga. Recibe menos apoyo de los músculos del suelo pélvico y le cuesta soportar la presión, especialmente en situaciones de estrés, como al toser, estornudar, saltar o levantar objetos pesados. Además, el suministro de sangre a la cavidad pélvica es significativamente mayor en las mujeres embarazadas. Esto hace que los riñones produzcan más orina.


 Por lo tanto, el hecho de que la futura madre se vea afectada por la incontinencia urinaria, y en qué medida, depende principalmente de la fuerza de los músculos del suelo pélvico. Esto disminuye con la edad y también está predeterminado genéticamente hasta cierto punto. En general, las mujeres atléticas y delgadas suelen tener un suelo pélvico más fuerte.


 

Síntomas de incontinencia urinaria durante el embarazo

El crecimiento del bebé y los fuertes cambios hormonales hacen que muchas mujeres sufran pérdidas de orina no deseadas durante el embarazo. Esto puede significar que sólo se expulsen unas pocas gotas de orina al día durante el esfuerzo físico. Pero las pérdidas de orina a borbotones tampoco son infrecuentes.


 Sobre todo, durante los tres primeros meses, el útero se expande, especialmente en la pelvis pequeña, lo que supone un esfuerzo para la vejiga. En el segundo trimestre, los síntomas suelen remitir un poco, ya que el útero gana más espacio en la parte superior del abdomen y los cambios hormonales se han completado en gran medida.

 

Sin embargo, especialmente en los últimos meses del embarazo, la cabeza del bebé presiona directamente sobre la vejiga y la incontinencia urinaria vuelve a aumentar. Además, los músculos del suelo pélvico se aflojan cada vez más como preparación al parto.


 

Incontinencia poco antes de la fecha de parto

Cuando se acerca la fecha del parto, es importante asegurarse de que el flujo involuntario no es una ruptura prematura de las membranas. En la mayoría de los casos, la descarga de líquido amniótico puede distinguirse fácilmente de la orina, simplemente por la descarga repentina y a borbotones, pero también puede producirse un goteo constante.


 Si no estás muy segura, hay tiras reactivas especiales disponibles en la farmacia (detector de líquido amniótico) que se vuelven de color púrpura para el líquido amniótico y de color verde oscuro para la orina. Si la rotura de las membranas va acompañada de las primeras contracciones, es una señal inequívoca de que muy pronto tendrás una pequeña criatura en tus manos.


Ante cualquier duda, consulta con tu ginecólogo o matrona.

  


Debilidad de la vejiga después del nacimiento

El hecho de que la incontinencia urinaria no desaparezca inmediatamente con el parto se debe principalmente a que los músculos del suelo pélvico están debilitados, especialmente después de un parto vaginal, y necesitan un tiempo para recuperarse. Pero incluso después de una cesárea, los músculos del suelo pélvico han pasado meses preparándose para el parto y se han ablandado en el proceso. En consecuencia, aproximadamente una de cada cuatro mujeres sufre incontinencia, al menos temporalmente, después de dar a luz. Los ejercicios postnatales pueden ayudar a las mujeres afectadas. Tu matrona estará encantada de aconsejarte.

 

Sin embargo, tras el periodo posparto, los síntomas mejoran en la mayoría de las mujeres y sólo una de cada diez tiene problemas de incontinencia urinaria durante un periodo de tiempo más largo o incluso de forma permanente.


 

Prolapso uterino e incontinencia

El útero se mantiene en su posición gracias a varios ligamentos y músculos, incluidos los del suelo pélvico. Si estos músculos se debilitan, por ejemplo, con la edad o tras un parto vaginal, el útero puede hundirse. Esto ocurre en alrededor del 30 al 50 por ciento de las mujeres a lo largo de su vida (2).

 

Sin embargo, sólo en casos muy extremos, este descenso es tan grave que provoca síntomas y necesita ser tratado. Por ejemplo, el dolor en la parte baja del abdomen o en la espalda, así como la sensación de un cuerpo extraño en la región vaginal, pueden indicar un descenso del útero.


 Un útero bajo también puede ejercer una mayor presión sobre la vejiga, lo que puede provocar dolor al ir al baño, un chorro de orina débil y una micción frecuente con una cantidad de orina simultáneamente pequeña. Dado que el suelo pélvico, con su sistema de esfínteres, se debilita al bajar el útero, esta afección suele ir acompañada de incontinencia de esfuerzo. En este caso, la orina suele filtrarse involuntariamente durante un esfuerzo físico, como saltar, estornudar o reír.


 Si el útero se desliza hacia abajo y hacia atrás, esto puede provocar estreñimiento, dolor durante las deposiciones o incluso incontinencia fecal.


 Los factores de riesgo son:


  • Trabajos físicos duros que fuerzan el suelo pélvico.

  • Enfermedades como la bronquitis crónica o el estreñimiento.

  • Sobrepeso, ya que esto pone más peso en el suelo pélvico.

  • Una debilidad congénita o relacionada con la edad del tejido conectivo.

  • Uno o más nacimientos. Las lesiones vaginales y el gran peso del feto aumentan la probabilidad de prolapso uterino. Sin embargo, un prolapso temporal del útero suele desaparecer en poco tiempo después del parto.


Si sospechas que tu útero puede estar rebajado, lo mejor es que te pongas en contacto con tu ginecólogo lo antes posible. La terapia varía en función de la gravedad de los síntomas y va desde los ejercicios del suelo pélvico hasta el tratamiento con cremas hormonales durante la menopausia, pasando por la cirugía.


 

Prevención y cuidados posteriores con ejercicios del suelo pélvico

Afortunadamente, los músculos del suelo pélvico, al igual que muchos otros músculos de nuestro cuerpo, tienen la gran ventaja de que pueden entrenarse específicamente y así fortalecerlos. No importa en qué fase del embarazo te encuentres o si tienes pensado quedarte embarazada pronto: nunca es demasiado pronto o tarde para entrenar el suelo pélvico. Además, se puede utilizar Biofeedback y electroestimulación para reforzar este entrenamiento.

 

Aquí te dejamos algunos ejercicios sencillos para fortalecer el suelo pélvico, que puedes integrar fácilmente en tu vida cotidiana. El pilates y el yoga, por ejemplo, son conocidos por su efecto positivo sobre los músculos de nuestra pelvis. Los mejores ejercicios son aquellos que te hacen sentir bien y que te gusta hacer regularmente.


 Además, deportes como la natación o el ciclismo fortalecen naturalmente el suelo pélvico, y también la espalda. Ya sea sola o en compañía de amigos o familiares, hay formas de ejercicio que sientan bien en cada etapa del embarazo y fortalecen los músculos.

 

Más consejos para la incontinencia urinaria en el embarazo


  1. Nutrición: Evita el estreñimiento con una dieta equilibrada y rica en fibra. Presionar demasiado cuando vas al inodoro puede favorecer la incontinencia.

  2. Perder peso: Si, además del peso del bebé, el exceso de kilos de grasa corporal presiona la vejiga, el riesgo de incontinencia urinaria aumenta. Por lo tanto, se recomienda una pérdida de peso suave y, sobre todo, sostenible.

  3. Utilizar los cursos de preparación al parto: Aquí puedes aprender a fortalecer el suelo pélvico en la vida cotidiana en lugar de someterlo a una tensión innecesaria.

  4. Tener sexo: El sexo suave también puede fortalecer el suelo pélvico. Aquí te dejamos algunos consejos sobre relaciones sexuales con incontinencia.

  5. Beber lo necesario: Si se bebe deliberadamente poco para reducir las ganas de orinar, esto suele ser incluso contraproducente, ya que la orina más concentrada irrita aún más la vejiga.

  6. Deja de fumar: Dado que las fumadoras tosen más a menudo y la tos supone un esfuerzo para la vejiga, el mayor riesgo de incontinencia es otra razón para no coger un cigarrillo durante y después del embarazo.

  7. Productos para la incontinencia urinaria: El embarazo es un momento especial en el que no debes preocuparte por la incontinencia urinaria. Basta con elegir el producto adecuado en función de las pérdidas de orina que se tengan.

Si la incontinencia urinaria no mejora después del parto, lo mejor es consultar con el médico en confianza para descartar otras posibles causas.


 

Incontinencia en el embarazo

Dado que casi todas las mujeres pierden el control total de su vejiga durante o después del embarazo, esto no es motivo de alarma. En la mayoría de los casos, las molestias desaparecen en el primer año después del parto, y también puedes tomar medidas para contrarrestarlas con un entrenamiento regular del suelo pélvico desde el principio del embarazo. Para evitar momentos embarazosos y disfrutar al máximo de tu embarazo, lo mejor es elegir el tipo de absorbente adecuado de Lindor® Lady para las pérdidas de orina.


  


Los productos Lindor® cumplen con la legislación de productos sanitarios.


 


Fuentes:


(1) https://www.baby-und-familie.de/Schwangerschaft/Blasenschwaeche-So-beugen-Schwangere-vor-335625.html


(2)https://www.netdoktor.de/krankheiten/gebaermuttersenkung/